LA ANTEPENÚLTIMA PALABRA

31/01/2022

LA ANTEPENÚLTIMA PALABRA

Alcanzar la excelencia humana, física, espiritual, literaria, científica ... es fruto de mucho trabajo y de una buena educación y se consigue al final del camino. No se nace excelente, hay que hacerse.

Es noticia la última gran victoria del tenista Rafa Nadal como un buen ejemplo de excelencia, conseguida a fuerza de trabajo duro, concentración, resiliencia, tenacidad, capcidad de rectificar, de remontar. Trabajo de muchos años, evidenciado en cinco horas. Y sin que el éxito se le haya subido a la cabeza.

Se educa desde la vida y para la vida en todos sus ámbitos porque la persona es una. Se educa para sacar lo mejor de cada uno. La educación acompaña, ofrece oportunidades, sugiere, pero el que tiene la útima, la penúltima y hasta la antepenúltima palabra siempre es el propio sujeto.

Detrás de la excelencia hay voluntad, objetivos claros, conocimiento de uno mismo, trabajo constante, aprendizaje de los errores, aguante, tenacidad,, un largo etc.

No es necesario ser el número uno del mundo. Un viejo y sabio consejo decía "si no puedes escribir un gran libro, escribe un buen artículo, vende periódicos...pero en lo que hagas, sé el mejor, aspira a la excelencia. De cada uno depende. 

   


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