EMOCIONADOS

27/07/2016

EMOCIONADOS

La capacidad de reconocer y gestionar adecuadamente las propias emociones y las de los demás, propia de la Inteligencia emocional, es una de las características del ser humano - las lechuzas no se emocionan - que, al igual que todas, no es automática, necesita aprenderse y ejercitarse. La persona, porque es relacional por naturaleza - "animal político" la definió Aristóteles - es un ser social que para llegar a ser él mismo necesita conocerse y forjarse en relación con los otros, con todos los que se relaciona a través del espacio y del tiempo. Cada uno se conoce a sí mismo y crece a partir de las relaciones con los demás. Para ello necesita adquirir la empatía, una de las cualidades específicas del ser humano que cada uno ha de aprender a desarrollar.

Educar el corazón y la intelligencia - la totalidad de la persona - era la constante recomendación de San José Manyanet a los educadores.

Conocerse uno mismo y conocer a los demás, enriquecerse al interrelacionarse, saber manejar adecuadamente las emociones se propicia siempre que se genera un encuentro. También el verano es tiempo para el encuentro, un tiempo que facilite el desarrollo de la empatía, de la escucha, del diálogo, de agudizar la sensibilidad, la capacidad de sentir-con, tiempo de compartir ... tiempo de crecer, tiempo de madurar.

Buena tarea compatible con el mar y la montaña. 

 

 


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