EL CONDICIONAL, ESE TIEMPO...

08/06/2019

EL CONDICIONAL, ESE TIEMPO...

Entre los diferentes tiempos con los que se conjuga un verbo hay uno que me resulta especialmente curioso, uno que, sin aparentarlo, puede encerrar una trampa, puede ser un traidor. Me refiero al condicional simple, este tiempo que acostumbra a terminar en  -ia, y que tiene la propiedad de tranquilizar la conciencia de quien lo conjuga, a la vez que lo invita - contradictoriamente - a la "no acción". ¡Cuántos "me gustaria...", " debería...", podría..."  se han quedado en eso, en un buen deseo que nunca llegó a convertirse en acción!

En todas las edades - no sólo es patrimonio de estudiantes - se acostumbran a formular afirmaciones potenciales, con cierto parecido a propósitos, tales como " debería mejorar el inglés... tendría que hacer deporte ... debería adelgazar... me gustaría hablar con ... tendría que reflexionar más, rezar,..." pueden ser muy variadas y de diferente calado, pero ninguna llega a ninguna parte mientras se mantenga en el  -ia.

Santa Teresa de Ávila, una excelente maestra y experimentada sicóloga, recomendaba el mejor remedio para este condicional " Digo que importa mucho y en todo, una grande y muy determinada determinación de no parar hasta llegar al final".  Magnífico consejo para quien esté dispuesto a pasar a la acción y no quedarse en un cómodo e inutil  condicional simple. 

 

 


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