EDUCADORES, SEMBRADORES

21/10/2018

EDUCADORES, SEMBRADORES

Siempre me ha parecido que sembrar es una de las acciones que más tiene que ver con educar.

Conocer bien el terreno y las semillas, confiar en ambos, ser muy generoso a la hora de esparcir las semillas, respetar el ritmo de cada una, tener mucha paciencia en la espera, mantenerse atento a las posibles necesidades del crecimiento y asombrarse de la vida que germina  son actitudes del sembrador que tienen mucho que ver con quien educa.

Y me llama la atención de manera especial la, a veces incomprensible, generosidad en esparcir las semillas. Siempre son muchas, muchas más de las que uno podría pensar que son necesarias. El sembrador, a los ojos de muchos, despilfarra semillas en la confianza cierta de que algunas germinarán y no teme que algunas puedan perderse. De la misma manera pienso que el educador debe sembrar muchas oportunidades, ocasiones, posibilidades - aunque algunos piensen que es exagerado - en la seguridad de que algunas germinarán en proyectos y se volverán vida en pocos o muchos de los que las reciben. Confiando que, al igual que en la naturaleza,  incluso el viento - una dificultad, un aparente contratiempo -  pueden jugar a su favor y llevar aquella semilla a germinar mucho más allá de donde jamás habría imaginado quien la sembró.

Educadores, a sembrar con generosidad, a esperar y a confiar con esperanza viva, poniendo cada día por nuestra parte todo el esfuerzo necesario, aunque no siempre veamos la cosecha.  


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