AGOTAR RECURSOS

13/09/2017

AGOTAR RECURSOS

Acaba de comenzar un nuevo curso escolar. Todo lo nuevo, todo lo que comienza acostumbra a ofrecer una cierta fascinación, entusiasmo, ilusión, ganas, que no siempre van unidas a la decisión de ponerse a trabajar para que empiece bien y desde el principio. El entusiasmo no va exento a veces de una cierta inclinación a retrasar el trabajo personal, cuando éste lleva consigo un esfuerzo, Es increíble la cantidad de opciones que pueden aparecer para dilatar la puesta en marcha. Por mucho que el calendario señale un comienzo, el trabajo que corresponde a un buen inicio depende siempre de cada uno.

Pueden comenzar cursos escolares, pueden empezar proyectos, pueden iniciarse jornadas, el trabajo personal es responsabilidad de cada uno y es cuestión de ponerse a ello sin hacer caso de las mil excusas que pasan por la mente y que ayudan a dilatar la acción, cuando ésta se hace cuesta arriba.

Cada comienzo de curso, aunque va unido al deseo de lo nuevo, al interés por lo desconocido, a la oportunidad de partir de cero, no siempre libra a los estudiantes de la pereza de ponerse a trabajar y por esto es fácil ceder a los pequeños o grandes recursos que aparecen como importantes, y desde luego mucho más cómodos, pero que sólo son excusas para no comenzar en serio a hacer lo que hay que hacer.

No es de hoy, ni es sólo propia de los estudiantes esta costumbre de retrasar el inicio de lo que cuesta, es más común de lo que parece. Ya los latinos dieron el nombre de procrastinación al ir supliendo con actividades más placenteras el inicio de lo que realmente hay que hacer y que se presenta costoso. Un "dejar para mañana" que puede concretarse en ahora voy a repasar la agenda, quiero ordenar primero un cajón, un armario, voy a recortarme las uñas, leer las noticias, abrir el facebook, ir a la nevera, hacer una llamada telefónica... son algunas de las pequeñas o no tan pequeñas sugerencias que hacen dilatar la actuación prioritaria. Conocerse, saber ignorar o agotar rápidamente todos estos "recursos" y ayudar a los niños a hacerlo, es la mejor manera de evitarlo y ser eficaz. La sabiduría popular ya recomendaba "No dejes para mañana lo que debes hacer hoy".


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